La animación en España está en constante crecimiento

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Aunque el cine español siempre ha gozado de gran calidad y de reconocimiento tanto en España como más allá de nuestras fronteras, los últimos años han sido especialmente productivos, consiguiendo un mayor éxito entre crítica y público. Así, el caché del cine español se está disparando, y cada vez surgen producciones más costosas y más colaboraciones con otros países. Esto se ha debido a las diferentes formas de distribución, al aumento de los medios y a una investigación de diferentes géneros, hasta el punto de que no hay escenario cinematográfico que el cine español no domine. Desde thrillers hasta comedias, pasando por el terror y la animación, España goza de buena salud en el terreno del cine y de la televisión. Y, ciertamente, la animación ha sido uno de los mercados laborales más exitosos y rentables de los últimos años.

Reel Proyectos Lightbox Academy from Lightbox Academy on Vimeo.

La animación en España tiene su principal mercado y atractivo en el cine. Klaus (Sergio Pablos, 2019), película de producción y creatividad españolas, fue nominada a Mejor Película de Animación en los Oscar, un hito sin precedentes que constata el auge de este género. Planet 51 (Jorge Blanco, Javier Abad y Marcos, 2009) abrió una importante veda en este terreno, pero Las aventuras de Tadeo Jones (Enrique Gato, 2012) fue la primera en marcar un verdadero hito en la historia de nuestra animación a nivel de taquilla, tanto que se ha convertido en saga. Poco a poco, surgieron otras como Atrapa la bandera (Enrique Gato, 2015) y Pisconautas (Alberto Vázquez y Pedro Rivero, 2015), entre muchas producciones reseñables.

Incluso directores de renombre que nunca habían probado en la animación se lanzaron a la piscina de este género, como es el caso de Fernando Trueba con su Chico y Rita (Fernando Trueba, 2010), una de sus películas más celebradas de los últimos 20 años. Más tarde, incluso se dedicó una película de animación al gran Luis Buñuel, Buñuel en el laberinto de las tortugas (Salvador Simó Busom, 2018), que consiguió el galardón a Mejor Film de Animación de los Premios del Cine Europeo, y que fue elegida para la preselección de los Oscar a mejor Película de habla no inglesa.

La animación ha sido uno de los mercados laborales más exitosos y rentables de los últimos años

La animación española genera 654 millones de euros y cuenta con 7.450 profesionales de forma directa. Alrededor de 250 empresas forman parte del entramado de la animación en nuestro país, principalmente pymes cuyo capital es, sobre todo, español. Y el crecimiento apunta muy alto. Cada año aumentan el número de películas, cortometrajes y series de televisión producidos aquí. De hecho, España es el quinto productor de largometrajes de animación en el mundo y el segundo en Europa, y la mayor parte de sus productos viajan al extranjero con pretensiones de conquistar otros mercados y lograr galardones. Como se está apreciando en los últimos años, los brotes de la animación española son cada vez más verdes, situándose como uno de los mercados con más potencial en el futuro.

Otra de las razones por las que España se ha posicionado en la Industria de la Animación es la formación. Escuelas, especializadas en Arte Digital, como Lightbox Academy (situada como una de las 50 mejores escuelas de animación del mundo, según The Rookies), imparten formaciones que especializan a los estudiantes en las diferentes fases del proceso de producción de una película animada.

Gracias a estas formaciones, los alumnos pueden adquirir los fundamentos artísticos, narrativos y técnicos necesarios para concebir material audiovisual animado. De hecho, las posibilidades son variadas, ya que caben multitud de perfiles dentro del sector: diseñadores de personajes y de entorno, modeladores 3D, expertos en iluminación, artistas de composición y storyboard y desarrolladores de software. Todos tienen que manejar la narrativa, ya que el propósito de la ficción animada es contar historias, pero hay espacio para todo tipo de artistas.

Por otro lado, una de las bondades de la animación es su versatilidad, una características que los artistas y empresarios españoles están aprovechando. Así, se requieren animadores no solo para el cine, sino para la televisión y para productos alejados de la ficción, como la enseñanza, el marketing o la comunicación. Y cuando hablamos de animación, no nos quedamos en la participación de los típicos dibujos animados, sino que incluimos la capacidad de mover objetos, concebir creatividades e incluso generar ilusiones ópticas para proyectos, presentaciones, explicaciones o anuncios. La animación ha penetrado en todos los sectores a la hora de comunicar, sobre todo si el fin es publicitario. Y la multitud de herramientas más manejables y económicas a disposición de los creativos ha sido clave en este desarrollo.

Otra de las razones por las que España se ha posicionado en la Industria de la Animación es la formación Goya Cortometraje Madrid 2120

Así, no es de extrañar que casi todas las compañías actuales cuenten con un departamento audiovisual en el que un animador trabaja en la imagen de marca de la empresa y en la creación de contenidos dinámicos para alimentar todas sus plataformas. En el caso de no contar con este departamento especializado, muchas de estas compañías recurren a profesionales freelance para cubrir esta necesidad, lo que demuestra su extraordinario crecimiento.

La animación se ha convertido en una forma de arte más que afecta a numerosas disciplinas. Concebidas en el pasado como instrumentos para entretener a la población infantil, el tiempo, la creatividad y las herramientas disponibles han permitido investigar profundamente  sus posibilidades, hasta el punto de no solo crear multitud de ficciones para los más pequeños y mayores, sino todo tipo de producciones y posibilidades tanto prácticas como emocionales.

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