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Diferencia entre efectos visuales y efectos especiales

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La Industria del entretenimiento ha tenido un crecimiento exponencial a lo largo de las últimas décadas. Ante el panorama de innovación y frenesí audiovisual, el cine, los videojuegos y hasta la publicidad demandan, de alguna y otra forma, el uso de efectos visuales y especiales que alcancen no solo los propósitos artísticos, si no que sean capaces de fascinar a los espectadores y hacer que estas piezas se queden en su retina. En este sentido, tanto los efectos especiales como los visuales tienen el objetivo de incluir elementos de cierta espectacularidad en la producción final; ese toque de virtuosismo, pirotecnia y belleza a la hora de simular escenarios, situaciones, características o realidades que no podrían darse en condiciones normales. Pero ¿cuál es la diferencia entre efectos visuales y efectos especiales?

Una de las grandes diferencias entre efectos visuales y efectos especiales es la fase de producción en la que se crean. Para empezar, los efectos especiales se crean, maceran y ejecutan tanto en el proceso de producción como en el set de rodaje, al calor de diferentes equipos expertos en la materia. Los efectos visuales o VFX forman parte de la fase de postproducción, después de la grabación, en el caso de la imagen real o del proceso de animación. Los responsables de efectos visuales son los encargados de crear las diferentes capas de los planos de las películas, colocar niebla en un día claro o, incluso, en el caso de los FX con Houdini, crear fuegos, explosiones o masas de personas (crowds). En ocasiones, ambos departamentos intervienen levemente en los otros procesos, pero nunca lo hacen de manera protagónica.

“Los efectos visuales utilizan potentes herramientas como Nuke o Houdini para añadir a posteriori esos elementos espectaculares que no son posibles en la realidad”

Los efectos especiales son los más conocidos, al menos por su denominación y su utilización desde el génesis del cine; además, debido a ello, son los más fáciles de asimilar, pues cuentan con procedimientos mucho más comprensibles. Dentro de este universo existen dos vertientes: los efectos especiales ópticos, que implican al departamento de Dirección de Fotografía y al director/a, y que están encargados de engañar al ojo humano a través de juegos de luces y cámaras; y los efectos especiales mecánicos, protagonizados por elementos extra que necesitan un equipo especial e independiente encargado de diseñar esos efectos (maquillaje especial, maquetas, animatronics, explosiones, uso de escalas, alteraciones climatológicas, etc.). Los efectos especiales mecánicos no necesitan necesariamente tecnología, como es el caso del maquillaje o de las maquetas a escala; sin embargo, en la mayoría de los casos, la parafernalia es mayor, pues predomina el uso de diferentes máquinas e, incluso, de especialistas.

Especial Makeup FX creado por Pedro Rodríguez Pedrati para la serie ’30 Monedas’

Por su parte, los efectos visuales utilizan potentes herramientas como Nuke o Houdini para añadir a posteriori esos elementos espectaculares que no son posibles en la realidad o que, simplemente, resultan demasiado costosos a través de efectos especiales. Para lograr semejantes hazañas visuales, esgrimen tecnologías como CGI, 3D, animaciones y otras técnicas capaces de incorporar cualquier especialidad al producto final. Normalmente, el público se refiere erróneamente a estos efectos como «efectos especiales», pero, a pesar del propósito común con los visuales, se desarrollan desde perspectivas muy diferentes.

Aunque las diferencias entre efectos visuales y efectos especiales son muy notorias. En el caso del croma, por ejemplo, sí existe implicación de los responsables de VFX durante la producción. Este procedimiento tan popular, permite crear todo tipo de fondos y ambientaciones desde la sala de postproducción con la colocación de elementos durante la producción. Ocurre algo similar con la captura de movimiento, que se aplica en el set de rodaje y recibe la rúbrica desde la postproducción.

Gracias a la participación de estos departamentos en el mundo del audiovisual, cualquier producción es capaz de romper todo tipo de barreras en materia creativa, siempre y cuando los presupuestos lo permitan. Además, brindan a los espectadores la posibilidad de disfrutar como nunca del sentido de la vista. Sin embargo, resulta positivo cuidar ambas propuestas, ya que el excesivo y/o deficiente uso de estas técnicas puede conseguir el efecto contrario y, como consecuencia, restar credibilidad al material audiovisual final. Los grandes productos dependen mucho de ello. Si te has enamorado de la magia de los efectos visuales y quieres dedicarte profesionalmente a ello, en nuestra oferta formativa especializada en VFX encontrarás todo lo que necesitas para convertirte en un artista de la composición y los FX.

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