
La tecnología también puede convertirse en una herramienta para aprender jugando, experimentar y despertar la curiosidad desde edades tempranas.
Con ese objetivo, Lightbox Academy acogió un taller de robótica para niños impartido por profesionales de BQ, en el que los participantes pudieron acercarse de forma práctica a conceptos básicos de programación, electrónica y diseño.
Durante la actividad trabajaron con la placa BQ Zum Box, aprendieron a diferenciar componentes digitales y analógicos y comenzaron a programar acciones sencillas relacionadas con luces, sonidos y motores.
A través de un sistema basado en la experimentación y el ensayo-error, los participantes pudieron comprobar inmediatamente cómo las instrucciones que programaban se traducían en acciones reales.
El sábado 25 de marzo fue muy especial: Lightbox Academy recibió en sus instalaciones la visita de los más pequeños gracias al Taller de Robótica impartido por BQ. Todos aquellos niños que se animaron a conocer más de cerca cómo se programa un robot, pudieron realizar diversas actividades de la mano del Departamento de Educación Diwo (Do It With Others).
Durante el taller se introdujeron en el mundo de la informática pudiendo manipular la placa base BQ Zum Box, interactuando y descubriendo su funcionamiento. Ante miradas de asombro y sonrisas, conocieron qué eran los bines y cómo se diferenciaban según sus componentes en digitales o analógicos.

Desde las nociones más simples hasta los términos más complejos, los niños pudieron programar el funcionamiento de una bombilla led, zumbadores, sonidos y motores servo-continuos y mini-servos. Para que los pequeños invitados pudieran ver sus avances, las órdenes que programaban se hacían realidad en sus placas bases. A través del método de aprendizaje “prueba-error”, lograron convertirse en unos mini-expertos capaces de programar “El Himno de la Alegría” formando una improvisada orquesta.

La actividad combinó también tecnología y creatividad. Después de aprender los conceptos básicos de programación, los participantes diseñaron su propio robot a partir de diferentes bocetos e ideas.
El trabajo conjunto permitió transformar esas primeras propuestas en una caja musical programada por ellos mismos, un ejercicio con el que pudieron comprobar cómo diseño, electrónica y programación pueden integrarse dentro de un mismo proyecto.

El taller permitió a los participantes acercarse por primera vez a conceptos de programación y robótica mediante actividades prácticas y colaborativas.
Más allá de aprender a controlar luces, sonidos o motores, la experiencia mostró cómo la tecnología puede utilizarse para desarrollar habilidades como la creatividad, la resolución de problemas y el trabajo en equipo.
Una jornada diferente en Lightbox Academy que permitió descubrir la programación y la electrónica desde una perspectiva práctica y accesible.