
Tener una buena idea es solo el principio. Saber contarla, defenderla y despertar el interés de quienes pueden hacerla realidad es fundamental en cualquier industria creativa.
Josep Gatell, guionista de Tadeo Jones y El Vecino, regresó a Lightbox Academy para compartir su experiencia sobre cómo presentar y vender un proyecto creativo. La masterclass fue gratuita y se celebró en formato presencial y online.
No basta con tener una buena idea: hay que saber presentarla y venderla
«Esto contaba un compañero guionista hace poco y no puedo estar más de acuerdo con él: No conozco una fórmula infalible para vender un guion, pero sí conozco una fórmula infalible para NO venderlo: quedarte en casa de brazos cruzados acumulando rencor porque nadie quiere producir tus ideas».
El talento está muy bien, pero por encima —muy por encima, para bien o para mal— están la capacidad de trabajo, de encajar un “no”, de revisar ese guion o de empezar otro nuevo, de volver a la casilla de salida tantas veces como sea necesario.
Cambiemos “guion” por proyecto, cortometraje, película, reel, portfolio, videojuego, lo que sea. Vivimos en una industria global cada vez más grande y competitiva en la que las puertas donde llamar las guardan personas que no están obligadas a escucharnos, por muy potente que sea lo que llevemos bajo el brazo.
Nadie nos debe nada, así que, puestos a buscar una fórmula útil de verdad, apostemos por aprender a contar buenas historias, a crear personajes cuyos conflictos nos conmuevan, a dar forma a nuestras ideas y a contarlas de la mejor manera posible».
— Josep Gatell
¿Por qué es importante saber hacer un buen pitch?
Un buen pitch no consiste simplemente en explicar una idea. Consiste en transmitir su potencial, despertar el interés de quien nos escucha y conseguir que nuestro proyecto tenga una oportunidad.
En una industria en la que conviven el cine, la animación, los videojuegos y las nuevas formas de creación audiovisual, saber comunicar el valor de un proyecto es una habilidad cada vez más importante.
No basta con desarrollar buenos personajes, construir universos atractivos o dominar las herramientas de producción. También debemos ser capaces de explicar qué hace diferente nuestra propuesta y por qué merece la pena apostar por ella.
Esta capacidad de comunicación acompaña todo el proceso creativo. Desde las primeras decisiones de narrativa visual, como las que abordó Paco Sáez en su masterclass sobre cómo construir una película a través del storyboard, hasta el momento de presentar el proyecto ante un productor, un estudio o un posible colaborador.
Porque saber contar una historia también significa saber convencer a otros de que merece la pena hacerla realidad.
UNA BUENA IDEA NO BASTA
Una buena idea puede ser el principio de un gran proyecto. Pero saber contarla, defenderla y conseguir que alguien crea en ella puede marcar la diferencia entre dejarla en un cajón o hacerla realidad.

Josep Gatell y la presentación de proyectos creativos en Lightbox Academy
¿Cómo conseguir que alguien escuche tu propuesta? ¿Qué hace que una presentación resulte interesante? ¿Cómo afrontar el rechazo y seguir buscando oportunidades?
Estas preguntas formaron parte del planteamiento de la masterclass de Josep Gatell, celebrada en Lightbox Academy.
La sesión fue una oportunidad para reflexionar sobre el valor del pitch y la importancia de aprender a presentar proyectos en una industria cada vez más competitiva.
Y no solamente de guiones cinematográficos: Un cortometraje de animación, una serie, un videojuego o una propuesta artística también necesitan una presentación que permita entender su potencial.
De hecho, esta capacidad de defender las propias ideas forma parte del aprendizaje de muchos creadores. Es una de las reflexiones que comparten Yix Durden y Ana Gutiérrez en su entrevista sobre el desarrollo de proyectos de animación, donde recuerdan lo que aprendieron de la anterior masterclass de Josep Gatell y la importancia de aprender a gestionar el rechazo sin abandonar el compromiso creativo.
La masterclass puso el foco en una habilidad esencial para cualquier creador: saber presentar y defender sus proyectos.
Josep Gatell: de Tadeo Jones a Netflix, una trayectoria contando historias

Josep Gatell (Barcelona, 1982) es guionista desde 2005 y cuenta con una amplia experiencia en largometrajes de cine y series de televisión.
Junto a Manuel Burque ha escrito películas como Es por tu bien, Operación Camarón y ¡Vaya vacaciones!.
También ha participado como guionista en las dos últimas entregas de una de las sagas más reconocidas de la animación española: Tadeo Jones 3: La tabla esmeralda y Tadeo Jones y la Lámpara Maravillosa, producciones vinculadas a Telecinco Cinema.
La saga de Tadeo Jones constituye además uno de los grandes referentes de la animación de Lightbox Animation Studios. Enrique Gato compartió en Lightbox Academy el proceso creativo de Tadeo Jones y la Lámpara Maravillosa, mostrando cómo evolucionan las ideas y los procesos de producción hasta llegar a la pantalla.
En televisión, Josep Gatell ha trabajado como productor asociado en Mentiras pasajeras, para El Deseo, y como productor ejecutivo y showrunner en la segunda temporada de El Vecino, para Netflix, junto a Teresa de Rosendo.
Con ella también ha escrito el libro Objetivo: Writers’ Room, dedicado al trabajo de escritura y desarrollo de series de televisión.
Forma parte de la junta directiva del Sindicato de Guionistas ALMA, donde ejerce responsabilidades de representación profesional.
Su trayectoria en el desarrollo, la escritura y la producción de proyectos audiovisuales aporta una perspectiva especialmente valiosa sobre los desafíos que supone transformar una idea en una propuesta capaz de abrirse camino en la industria.
Cómo preparar un buen pitch: algunas claves para presentar tu proyecto
En una masterclass anterior celebrada en Lightbox Academy, Josep Gatell compartió algunos de los principios que ayudan a preparar una presentación y comunicar con claridad el potencial de un proyecto.
Estos aprendizajes siguen siendo especialmente útiles para cualquier creador que quiera mejorar su capacidad de presentar y defender sus ideas.
Personaje, conflicto y tono: el centro de la historia
Antes de preparar una presentación llena de referencias visuales o argumentos comerciales, es fundamental identificar los elementos que sostienen el proyecto.
¿Quién protagoniza la historia? ¿Qué quiere conseguir? ¿Qué obstáculos encuentra? ¿Qué tono define la propuesta?
Estas preguntas permiten construir un relato comprensible y transmitir su esencia sin perderse en detalles secundarios.

Contar lo que ocurre (en presente)
Un pitch debe conseguir que la persona que escucha imagine el proyecto.
Uno de los puntos más útiles fue, quizá, el más simple. Muchos pitches se convierten en índices: concepto, tema, referencias, público… y nada ocurre. Gatell propone lo contrario: narra en presente. Empieza dentro: el primer plano, el primer nivel jugable, la primera escena. Cuando hablas así, aparece el tono sin que tengas que etiquetarlo; la persona que te escucha deja de evaluar y empieza a imaginar.
Este enfoque también pone en su sitio el apoyo visual. “No necesitáis veinte diapositivas”, insistió. Mejor tres que te representen —un personaje, un entorno, un breve teaser— que una retahíla que rompa el ritmo. Aquí no estamos haciendo un desfile de imágenes; estamos anclando un relato.
Aprender a escuchar también forma parte del pitch
Presentar un proyecto no significa hablar sin interrupciones.
Escuchar preguntas, aceptar observaciones y comprender los intereses de nuestros interlocutores forma parte del proceso.
La flexibilidad es importante, pero también lo es conocer qué aspectos de nuestra propuesta son esenciales y cuáles pueden evolucionar.
Como recordó Josep Gatell en aquella sesión, el objetivo no siempre es conseguir un «sí» inmediato. En ocasiones, lo verdaderamente importante es despertar interés, generar confianza y abrir la puerta a futuras oportunidades.

Evento o despacho: dos ritmos, la misma honestidad
En un evento el tiempo se comprime: cinco a siete minutos que son casi un sprint. Entra por personaje–conflicto–tono, deja dos o tres imágenes que se peguen y cierra con un “amplío encantado en el one-to-one”. En un despacho, en cambio, la dinámica es conversación. Importa la primera impresión (sí: la puntualidad también cuenta), importa escuchar y sostener los silencios. No hace falta llenar todos los huecos; sí mantener la claridad.
Y una anécdota práctica que a muchos nos arrancó una sonrisa: si te ofrecen agua, acéptala. Decir que no abre una cadena absurda de “¿café? ¿refresco?” y ya has perdido cinco minutos de concentración. Detalles pequeños, impacto grande.
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