
Cuando pensamos en tipos de animación 2D, no podemos ignorar que desde hace años, el mundo del 3D parece que acapara todo el panorama de la animación y del universo digital. Pero mientras la sociedad tiende a fijarse en las generalidades, hay detalles que son evidentes dentro del sector audiovisual: la animación 2D no solo no ha muerto, sino que crece exponencialmente.
Al mismo tiempo que se sofistican las técnicas de las tres dimensiones, con nuevos programas y formas crear, el 2D va por el mismo camino dentro de sus propias posibilidades. Aunque reciben menos bombo, sus mejoras han sofisticado procesos y sistemas. Están gozando claramente de una nueva juventud, siempre dentro del espacio bidimensional (alto y ancho), que es su caldo de cultivo:

Hay varios tipos de animación 2D:
Animación tradicional, un eco artesanal del pasado
La llamada “animación tradicional” parte de una forma mucho más artesanal de crear. De hecho, cuando surgió, todavía no existían los ordenadores y softwares, por lo que obedecía a técnicas manuales. A partir del dibujo y de la repetición de este, representando diferentes momentos de una acción, los creadores eran capaces de generar movimiento.
Era un trabajo lento, largo y laborioso, pues cada fotograma por segundo (frame) debía dibujarse a mano: si una película tenía 24 frames, que es lo normal dentro del cine, el dibujante debía coger sus útiles de trabajo y hacer 24 dibujos para representar un segundo de una acción concreta, ya fuera sonreír, bostezar o caminar.
‘Humorous Phases of Funny Faces’, de J. Stuart Blackton, es considerado el primer cortometraje animado de la historia, fechado en 1906, y ‘Fantasmagorie’, de 1908, fue otra de las obras de gran reconocimiento en la época e historia del cine, creada por otro de los pioneros de los dibujos animados, Émile Cohl.
A partir de ahí, la animación fue creciendo y apareció la mastodóntica figura de Walt Disney que, tras numerosos cortometrajes de Mickey Mouse usando esta modesta técnica, lanzó su primer largometraje en celuloide en 1937: ‘Blancanieves y los siete enanitos’.
Este procedimiento de animación bidimensional ha sido clave en la historia de esta bella disciplina. Sin esta, no existiría la animación en 3D, por eso es tan importante que los animadores tengan, al menos, conocimientos básicos de animación tradicional.

‘Cut-out animation’: recortables para crear como siempre
Al pensar en este tipo de animación 2D, vienen a la cabeza los juegos de recortables que hacíamos de niños en el colegio para simular movimientos y personajes hablando.
De hecho, este tipo de animación era básicamente el mismo sistema, fotografiado o grabado para generar la sensación de movimiento en las distintas posiciones.
Y, desde el juego, a la realidad profesional: una técnica propiamente dicha que ha tenido éxitos aplastantes, como la inolvidable ‘South Park’ en sus primeros episodios. Es una de las series de animación más importantes de la historia.
Haciendo hincapié en las dos dimensiones, se trata de figuras planas que ocupan solo el ancho y el largo de la imagen. Estas figuras son creadas a partir de materiales que todos tenemos en casa, como papel, cartón, telas, etc.
Es, por así decirlo, una técnica de casa, que todo el mundo puede realizar de manera amateur, pero también en un entorno más académico y profesional. Mejoras en factura se logran gracias a la producción y a los equipos de las escuelas y estudios.
Así se crean productos importantes que han revolucionado el mercado, pero siempre mantiene ese aire artesanal que lo hace tan especial y auténtico.
Es un tipo de animación 2D tan relevante que es la más antigua que permanece en activo. Dio el pistoletazo de salida con el largometraje ‘Las aventuras del príncipe Achmed’ y sigue aplicándose en el sector. De hecho, es tan popular que el estilo trata de imitarse en la animación digital a través de ordenadores y softwares especializados.
Animación 2D digital: lo de siempre, ahora
Como hemos dicho antes, la animación tradicional se ha ido sofisticando y, manteniendo sus efectivos y artísticos mimbres, ha llegado hasta el ámbito digital.
Con el fin de agilizar procesos y ahorrar recursos, la técnica de dibujo que trajo los primeros éxitos de Disney se ha implantado en ordenadores. Esto permite que softwares como Toon Boom Harmony lo realicen de forma más rápida y sencilla.
Existen dos formas, una mediante píxeles y otra mediante vectores. Sin embargo, la segunda es más efectiva a la hora de conservar la calidad cuando se escala cada parte o figura. Los píxeles tienden a perder resolución en estos procesos.
En ambas, el animador dibuja los personajes frame por frame, pero a través del ordenador, lo que resulta más dinámico y fluido que en papel. Aunque es un proceso que tiende al ahorro, también requiere un gran esfuerzo a la hora de dibujar.

Animación por símbolos o interpolación: un paso más hacia la optimización
La tecnología está consiguiendo que algunas técnicas en general, y en este caso la animación, se utilicen para reducir tiempos y esfuerzos. En el caso que nos ocupa, la idea es evitar el dibujo constante y permitir que los softwares especializados realicen el trabajo tedioso.
En la animación por símbolos, se crean personajes o gráficos independientes que pueden multiplicarse con un solo clic. Esto evita la repetición del dibujo por nuestra parte.
Se pueden crear ciclos de movimientos para colocarlos en personajes y evitar el dibujo de cada frame, como antes.
En el caso de la interpolación (tweening), el trabajo es incluso más beneficioso: los animadores crean keyframes para el principio y el final del movimiento. El programa rellena el resto del movimiento con los llamados tweens, que dan nombre en inglés a este proceso. El software interpola el movimiento y evita los tediosos pasos intermedios que, en realidad, solo tienen que beber de una creatividad ya dibujada en el primer y último frame.
Rigging 2D: compartiendo técnicas
El rigging es una de las formas de animar más extendidas del 3D. El 2D se ha servido de ello para animar de manera más eficiente. Al igual que en las tres dimensiones, se crea un esqueleto interno para cada figura y objeto susceptible de ser animado, con controladores que permiten mover por separado cada parte previamente dibujada de manera independiente. Estas partes se asocian a uno de los huesos del rigging o esqueleto.
Algunas técnicas, como el stop motion, son consideradas 2D de manera popular, pero lo cierto es que, al tratarse de elementos manipulables de la realidad, como la plastilina, es realmente 3D. Es cierto que puede tener una apariencia 2D, pero es simplemente eso.