
Dentro de la industria de la animación, existen términos y formas de proceder que todos los profesionales conocen. Pero, más allá de estos límites, no siempre es fácil conectar expresiones, más aún si se mezclan conceptos que parecen tan antagónicos. ¿Cómo puede una técnica tradicional como la escultura estar relacionada con el mundo digital?
A través de softwares como ZBrush, especializados en el modelado audiovisual con la técnica de la escultura digital, los profesionales de la industria están creando composiciones más orgánicas y detalladas que ganan en realismo en cada una de sus producciones.
Aprendiendo de la tradición
Aunque no es recomendable depender exclusivamente de las técnicas y pensamientos del pasado, existen ciertos principios que deben mantenerse para garantizar resultados positivos en el futuro. Es el caso de la escultura, un procedimiento artesanal con miles de años de antigüedad, practicado con las manos y herramientas básicas como espátulas, cinceles, martillos y escofinas. Una representación clara de los períodos primigenios del arte en los que se desarrollaron, partiendo de la pureza y normalidad de unas manos y de la fuerza del cuerpo, y de útiles rudimentarios que llenaron siglos y siglos de trabajos artesanales.
A partir de estas labores primitivas se fue evolucionando hasta el arte, y así surgieron grandes maestros de la escultura que, cientos de años después, se siguen recordando y continúan siendo referentes. De la escultura clásica, artistas como Fidias y Praxíteles; del Renacimiento y el Barroco, genios como Miguel Ángel Bounarroti y Bernini, y de los siglos XIX y XX, algunos grandes como Rodin y Alberto Giacometti.
Teniendo en cuenta este legado, no es de extrañar que haya términos que, en lugar de desaparecer, se adapten a los nuevos tiempos. En esta línea, no solo la escultura sigue existiendo, manteniendo sus técnicas rudimentarias en antiguos y nuevos géneros, sino que el mismo concepto ha sido abrazado por las nuevas tecnologías para llevar su arte al plano digital. Con las enseñanzas de los grandes a la hora de manejar materiales como arcilla o mármol, el siglo XXI ha aprovechado el trampolín del progreso para saltar desde aquella sólida base escultórica hacia las posibilidades infinitas que la tecnología ha introducido en artes como el cine y los videojuegos. Una forma revolucionaria de unir movimientos.

La nueva era de la escultura, la escultura digital
Los artistas del siglo XXI son cada vez más variados, y algunos de ellos están desarrollando una carrera brillante en el terreno de la animación. Muchos de ellos se dedican al modelado 3D, una técnica que abre un amplio abanico de posibilidades, siendo la escultura digital 3D uno de sus caballos ganadores más interesantes.
Consiste en utilizar los procedimientos y habilidades de la escultura tradicional en el plano digital. Partiendo de una masa de arcilla que se moldea a través de programas de ordenador como ZBrush, como podría hacerse con las manos, el modelado va tomando forma y se va perfilando con espátulas, cinceles y otras herramientas digitales. Esta técnica permite la creación de millones de polígonos para que las posibilidades sean infinitas. Así, los softwares permiten deformar, tallar, limar y suavizar el modelo digital para dejarlo a punto tras un trabajo laborioso que puede aprenderse en los másteres y cursos de Lightbox Academy. En este sentido, los conocimientos sobre anatomía, movimientos, poses y ciertos ‘tips’ artísticos son importantes para conocer el cuerpo humano y, por tanto, acometer esta disciplina y estos softwares especializados.
Para precisar todavía más y hacer la figura más realista dentro de la realidad creada por directores y guionistas, los modeladores trabajan con máscaras y brochas digitales para incidir en los detalles, así como con mallas de alta densidad para buscar la precisión de sus figuras y objetos, sobre todo sobre las superficies: arrugas, torsiones, cicatrices, manchas… Todo en conjunto permite que una bola de arcilla digital, tan sencilla y abstracta, adquiera forma y ayude a contar una historia tanto en el mundo del cine como en el de los videojuegos.
En ese conjunto final, que nace de un proceso tan complejo como estimulante e ingenioso, surgen las mejoras que suponen los avances tecnológicos frente a algunos sistemas anteriores. Gracias a las innumerables herramientas que ofrecen los softwares, y a las ampliaciones de las superficies que permiten acceder a cada uno de los milímetros del elemento modelado, el nivel de precisión y flexibilidad es mucho mayor que el ejercido a mano, obviando también la parte más engorrosa y, además, la física de los materiales, sujetos a temperaturas, golpes y demás. Al mismo tiempo, la posibilidad de correcciones y modificaciones es, lógicamente, mucho mayor que en el caso manual.

Diferencias con el modelado 3D tradicional
La escultura digital es una técnica más del muestrario de posibilidades que ofrece el modelado 3D. La vertiente tradicional fue la que puso las primeras piedras para empezar a crear personajes y objetos en tres dimensiones a partir de programas de ordenador desde mediados del siglo XX, y continúan vigentes con el perfeccionamiento de programas como Autodesk Maya o Blender.
La diferencia de este procedimiento con la escultura digital es que, en lugar de partir de una masa que puede moldearse igual que en la vida real, el modelado 3D tradicional se basa en la geometría para crear sus figuras, y utilizando menos polígonos que en el otro caso. Los profesionales de este tipo de modelado controlan vértices, aristas y caras a través de diferentes formas, y utilizando técnicas como la extrusión, el biselado y la subdivisión de superficies, crean la estructura final sobre la que seguir trabajando.
Aunque los resultados pueden ser muy similares, en el caso de la escultura digital se tiende más a la naturalidad, al juego con la arcilla y con las herramientas de ZBrush. Al mismo tiempo, existe una mayor flexibilidad, maleabilidad y suavidad en las formas que se obtienen, o, al menos, en el proceso de consecución de estas. El resultado son personajes, criaturas y prototipos más orgánicos, con un grado de detalle superior.
De hecho, actualmente, los prototipos que son fruto del modelado tradicional 3D, además de formar parte de grandes producciones del cine, la televisión y los videojuegos, suelen utilizarse en el campo de la arquitectura y la ingeniería, primando los objetos mecánicos, arquitectónicos y de diseño industrial. Incluso dentro de la industria audiovisual, el modelado 3D tradicional centra su campo de actuación en vehículos y estructuras, aunque también se destine a los personajes.

Libertad frente a geometría
Aunque la escultura digital 3D y el modelado tradicional 3D son sistemas igualmente válidos para modelar, ambos basados en polígonos, el primero tiene un aire más artístico en el sentido de la libertad creativa, ya que no está sujeto a tantos parámetros o cálculos para crear personajes. No es necesario meter códigos o controlar la programación, ya que los cambios y añadidos se aplican directamente sobre esa masa de arcilla, un elemento mucho más natural y terrenal. La escultura digital 3D permite ser más intuitivo y dejarse llevar por la misma libertad que caracteriza la escultura artesanal de siempre. En el caso del modelado tradicional 3D, todo es más técnico, un poco más encorsetado, demanda conocimientos de programación y, además, requiere mayor planificación y precisión para llevar a cabo el trabajo. Es casi una labor de topografía que se realiza sobre el mapa de cada personaje u objeto a modelar.
La escultura digital, mediante ZBrush o programas similares, es un adelanto no solo a nivel tecnológico que ayuda a las pequeñas y grandes producciones audiovisuales, sino una mejora para el usuario: gracias a la intuición de esta técnica, aprender es mucho más sencillo, y su especialidad puede llegar a un mayor conjunto de profesionales.