
La sala central de Lightbox Academy estaba a reventar. Szymon Biernacki sonrió antes de arrancar:
“Yo soy como todos vosotros, así que podéis imaginar cuánto me gusta hablar ante un buen grupo grande de personas. Por eso somos artistas, ¿verdad? Para hablar con mucha gente.”
Risas, móviles en silencio, cuadernos listos. Empezaba “The Style of Klaus”, una charla que convirtió la técnica en emoción y el pipeline en relato.
El recorrido inesperado que hizo posible Klaus
Szymon lo dijo sin rodeos: “Nadie quería esta película.” El hecho de ser navideña, a priori una ventaja, se convirtió en maldición. En esas fechas Disney estrenaba Frozen y Star Wars, por lo que ningún otro estudio se atrevía a lanzar películas de esta temática; la frase que más escuchaban era: “La Navidad pertenece a Disney”.
Entonces ocurrió lo inesperado: Netflix necesitaba una película navideña para su catálogo. Ese fue el punto de inflexión que permitió que el proyecto arrancara, acompañado de una libertad creativa sorprendente. “Principalmente porque no tenían ni idea sobre animación, no entendían lo raro o arriesgado que era“, dijo entre risas.

Cómo Klaus revolucionó la animación 2D: la luz como herramienta narrativa
El reto era enorme: ¿cómo lograr que los personajes 2D se integraran con los fondos pintados sin parecer pegatinas? Probaron de todo: incluso herramientas que convierten los dibujos en volúmenes “inflados”, pero el resultado parecía globos. Nada funcionaba, hasta que Martin Kuboski, codirector de arte en la película Klaus, apareció con una idea simple y brillante:
“¿Y si hacemos lo mismo que en Photoshop, pero moviendo las capas en Nuke?”
Y ese experimento se convirtió en el corazón del look de Klaus: capas simples de color, sombras para dar volumen, luces principales y secundarias, detalles como translucidez en orejas, brillos en la nariz y texturas que se movían con el personaje. Más adelante, el equipo lo perfeccionó con un software de Les Films du Poisson Rouge, que permitía interpolar máscaras y conseguir texturas con suavidad. Así lograron que la luz pareciera real, bloqueando zonas como en la vida real, y no solo una mancha en modo multiply moviéndose por la escena.
Hubo momentos de choque con la tradición 2D. En una prueba, Alva cortaba pescado en una mesa y la mitad inferior del cuerpo desaparecía en sombra. Sergio Pablos dudó: “Pero no veo sus caderas”, a lo que Szymon replicó: “¿Necesitas ver las caderas para entender que está cortando pescado?”
A veces hay que sacrificar dibujo por narrativa. La luz manda.
El lenguaje visual de cada lugar – ¿Cómo se hizo Klaus?
Para que todo el equipo trabajara con la misma visión, se creó una guía de estilo con reglas claras y ejemplos. Cada escenario de Klaus tiene su propio carácter y se diseñó para transmitir emociones específicas:
- Isaxdal: representa orden y poder. Sus edificios son altos, rectangulares y repetitivos, con detalles ornamentales que refuerzan la sensación de estructura y riqueza. Jesper, con sus líneas más fluidas, rompe ese orden y destaca en el entorno.
- Smeerensburg: debía sentirse hostil y caótico. Por eso se usaron formas puntiagudas y alargadas, como triángulos que parecen dientes. Las casas están torcidas, apenas apoyadas en el suelo, con texturas rugosas y colores apagados. Incluso se pensó en darles “caras” (ventanas como ojos, techos como dientes) para que parecieran competir entre sí, creando una tensión visual.
- La casa de Klaus: transmite estabilidad y calidez. Sus formas son más redondeadas, con una base sólida y detalles nórdicos. El granero, donde ocurre la magia, tiene la paleta más vibrante de toda la película. La casa está integrada en el bosque, igual que Klaus con su entorno.
Además, la nieve no se diseñó para ser realista, sino simbólica: un grosor uniforme que forma parte del diseño del tejado. Y la transformación del pueblo no ocurre de golpe: primero hay una fase intermedia donde la luz y pequeños cambios sugieren la llegada de la Navidad; el color y la decoración llegan después, como en cualquier evolución real.
De ilustración a movimiento: lo que aprendimos de Eyvind Earl
Szymon habló sobre Eyvind Earl, el legendario director artístico de La Bella Durmiente, y su forma única de diseñar paisajes: composiciones con siluetas marcadas y ritmos visuales muy cuidados. Para Earl, lo importante no era el pincel, sino la intención detrás de cada trazo. La transición entre luz y sombra definía la textura, y las siluetas simplificadas revelaban la estructura general de la naturaleza. Esa filosofía está presente en Klaus: símbolos gráficos para nieve, rocas y árboles; transiciones granuladas para evitar el acabado digital plano; texturas en la ropa que se mueven con el personaje; e incluso efectos pintados fotograma a fotograma, como la nieve cayendo.
El mantra del equipo era claro: ‘El valor es el rey’. Si al entrecerrar los ojos la imagen se lee bien, la historia funciona.
Simplicidad = sofisticación.

Momentos que nos hicieron reír (y pensar)
La masterclass no solo estuvo llena de técnica y arte, también hubo anécdotas que arrancaron sonrisas y revelaron lo impredecible que puede ser hacer una película. Desde ideas iniciales que parecían imposibles hasta decisiones de marketing que sorprendieron a todo el equipo, estos momentos muestran el lado más humano y divertido del proceso creativo:
- El pitch oscuro: en la primera versión, Klaus moría en una avalancha. “Yo dije: ¡Me encanta! Es oscuro.” Sergio respondió: “No, es una comedia familiar.”
- La portada en Netflix: cuando vio la imagen que Netflix eligió para promocionar la película, Szymon pensó: “Cuando la vi, quise renunciar.” El equipo de marketing saturó los colores para que pareciera más infantil, algo muy distinto al tono original.
- Cine como inspiración: el equipo usó referencias de Apocalypse Now y Breaking Bad para crear escenas con personajes ocultos en sombras y paletas psicológicas. Por ejemplo, un cielo verdoso combinado con sombras azuladas para transmitir que algo no estaba bien en Smeirnensburg.
- El titular inesperado: tras la presentación en Annecy, la revista Variety publicó que Klaus era una “película navideña” inspirada en Apocalypse Now y Breaking Bad”. Szymon lo recuerda con humor.
- Puertas, puertas y más puertas: el teaser necesitaba muchas puertas porque Jesper pasaba el tiempo llamando y convenciendo a la gente. Ese detalle práctico terminó influyendo en el diseño del pueblo.
- Casas que pelean: en un momento, el equipo pensó en diseñar edificios que parecieran competir entre sí, como los clanes del pueblo. Aunque no llegó a la versión final, esa idea marcó el tono visual.

Lo que puedes aplicar mañana (si eres artista o estudiante)
Una alumna de Lightbox Acedemy del público preguntó si debemos mostrar iteraciones en el portafolio. Szymon fue tajante:
“Sí. Eso es el 90% del trabajo. Hoy cualquiera puede pintar algo bonito, pero pocos saben diseñar. Los directores quieren ver que eres flexible, que aceptas feedback y que puedes generar múltiples soluciones para una misma necesidad narrativa.”
Y añadió una confesión útil: años atrás aplicó al programa de talento de Disney con ilustraciones “de libro”. No le aceptaron. El feedback fue claro: querían ver etapas, procesos y variedad de respuestas a una misma problemática. “Ese es el trabajo.”
¡Sorteamos el libro de arte de Klaus!
Para cerrar la masterclass por todo lo alto, organizamos un sorteo muy especial: el exclusivo libro de arte de Klaus, una auténtica joya para cualquier amante de la animación.
¿Quién se lo llevó? ¡Alejandro, nuestro alumni de Animación 3D! Un momento épico que celebramos con aplausos y sonrisas.

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